Aquí puede encontrar mi política. Si no le gusta, tengo otra.

G – Haga el favor de poner atención en la primera cláusula porque es muy importante. Dice que… la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. ¿Qué tal, está muy bien, eh?
H – No, eso no está bien.
G – ¿Por qué no está bien?
H – No sé, quisiera volver a oírlo.
G – Dice que… la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.
H – Esta vez parece que suena mejor.
G – A todo se acostumbra uno, si quiere usted se lo leo otra vez.
H – Tan solo la primera parte.
G – ¿Sobre la parte contratante de la primera parte?
H – No, solo la parte de la parte contratante de la primera parte.
G – Dice que… la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. La parte contratante de la primera parte será considerada en este contrato… Oiga, ¿por qué hemos de pelearnos por una tontería como ésta? La cortamos.
H – Sí, es demasiado largo. ¿Qué es lo que nos queda ahora?
G – Más de medio metro todavía.
G – Dice ahora… la parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte.
H – Eso si que no me gusta nada.
G- ¿Qué le encuentra?
H- Nunca segundas partes fueron buenas.
G – El otro día vi un partido de fútbol y la segunda parte fue mejor que la primera. Le pegaron al árbitro y todo.
H – Escuche: ¿por qué no hacemos que la primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte?
G – Pues.. en vez de discutir, ¿qué le parece a usted si…?
H – Bien
G – Aquí hay una cláusula que va a volver a usted loco de alegría.
H – No, no me gusta.
G – ¿Qué es lo que no le gusta?
H – Sea lo que sea, no me gusta.
G – Bueno, no vamos a romper nuestra vieja amistad por una cosa sin importancia. ¿Listo?
H – Listo. Ahora en esta parte que sigue hay algo que no le gustará.
G – Bien, su palabra es suficiente para mí. ¿Dígame, la mía es suficiente para usted?
H – Desde luego que no.
G – Bueno, quitemos un par de cláusulas… La parte contratante de la octava parte…
H – No, no, he dicho que no.
G – La parte contratante de la novena…
H – No, eso tampoco, no. ¿Oiga, cómo es que mi contrato es más pequeño que el de usted?
G – No lo sé, seguramente será porque usted es más chico que yo. ¿De todas formas estamos de acuerdo, verdad?
H – Sí, eso sí.
G – Entonces, ponga usted su firma ahí, y así el contrato será legal.
H – Me olvidé decirle que no sé escribir.
G – Oh, es igual, la estilográfica no tiene tinta. Pero el contrato está hecho, ¿no es eso?
H – Ah, claro.
G – Lo que obliga el contrato, aunque sea muy pequeño.
H – Por supuesto.

Grouxo & Harpo Marx DIXIT.

 

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